ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN DE ESTA PÁGINA: 23 DE ENERO DE 2016


La Pentalfa o Pentagrama Esotérico (detalles aquí)

¿Por qué?

Un ser humano corriente, sabe que vive pero no sabe porque existe, ni de donde viene, ni a donde irá después que muera, vive su vida exactamente como lo hace cualquier animal, pero tiene cierta conciencia de que es. A veces se pregunta por el sentido de su existencia, busca respuesta en todo lo que puede conocer con sus sentidos, más no suele hallarla, sino que vive porque no le queda más remedio que vivir... En estos tiempos de escepticismo más que justificado ya es hasta causa de risa preguntarse eso, pero sólo porque no esperamos ninguna respuesta asequible y que merezca la pena conocer.

Sin embargo, la aspiración humana de emanciparnos a estados superiores al actual (nosotros somos: animales intelectuales), mediante la cultura, siempre existió, y sigue presente en la humanidad actual, incluso con más madurez ahora, porque la humanidad empieza a saber que el problema de la cultura no es un problema de datos en el cerebro, (el conocimiento es un círculo cuyo perímetro es lo desconocido, y cuanto mayor es ese círculo más grande es su perímetro).

Tampoco es un problema de códigos morales, pues cualquier ideal por grandioso que sea al final sólo sirve para justificar los mismos crímenes e injusticias de siempre, pero de todos modos, aunque nada de lo que sabemos sirva, seguimos creyendo que ha de haber algo que de saberlo, nos daría la respuesta. No creerlo, equivale a salir por nosotros mismos de la vida a la mera supervivencia, cuando comprobamos esto, muchos entendemos que vale la pena seguirlo creyendo...

La palabra gnosis, aunque suele traducirse como: "conocimiento", expresa más bien la intuición humana de un conocimiento de tipo superior, y la voluntad de llegar a él.

Ese ideal de la gnosis sigue hoy tan vigente como siempre: la intuición de que existe una sabiduría oculta la cual puede liberar al ser humano, una sabiduría a la cual los propios Dioses enseñaron como llegar a los hombres en cada cultura, en cada época, con una doctrina concreta, aborrecida y olvidada por la humanidad (pero en secreto), y por lo tanto adulterada y desvirtuada apenas comenzaba a extenderse, pero que es exacta y auténtica, que permite acceder a la verdad absoluta, experimentarla, saborearla: emanciparnos en un sentido más amplio del que nos emancipa la riqueza o el logro de nuestros deseos, más pleno...

Cada religión en su forma prístina, en su momento, ha sido un intento de educar a la humanidad para que descorra el velo que oculta la realidad de la que nos habla. Los "civilizados" de hoy queremos creer que todo eso no son sino supersticiones trasnochadas ya superadas por la humanidad, pero eso es sólo porque dentro de nosotros hace mucho que le estamos dando la espalda a esas posibilidades latentes de ser algo más que animales intelectuales.

Parece darnos la razón eso que llamamos realidad, pero está advertido desde siempre que tal impresión se debe al terrible velo de Isis que ningún mortal puede rasgar: es la ilusión del concepto, la mentira que resulta de no poder ver más profundo.

La doctrina que nos educa para que sea posible acceder a esa sabiduría es lo que enseña la gnosis, y consiste en una forma desconocida por el común de la gente de usar el sexo, una verdadera educación sexual que nos informa de como aprovechar el sexo para desarrollar los poderes ocultos, y otra educación de tipo psicológico que nos lleva al conocimiento de sí mismos. Ambas técnicas asimiladas y aprendidas por el animal intelectual le sirven, si él quiere (y si Dios quiere), para que efectivamente pueda emanciparse de su condición y transformarse radicalmente, nacer de nuevo convertido en algo superior, en rey y sacerdote de la creación: en un Dios.

Y toda esa doctrina (aquí recopilada) está explicada en forma asequible de palabra y por escrito por el maestro Samael Aun Weor. Esa gnosis que él nos explica es exactamente la misma gnosis de los primeros siglos del cristianismo.

Al ser una doctrina explicada por una persona, alrededor de ella se ha levantado una escuela esotérica, una secta, que luego se ha dividido en muchas que se contradicen y combaten. Cada una se siente: "la primera, la mejor y la única", y los que están en ella creen haber entendido, dan por sentado que la comprenden cuando puede realmente no ser así. En esas condiciones se pierde poco a poco la coherencia, y la secta se llega a convertir en algo muerto, en un club donde se defienden unas creencias..., para colmo de males, las sectas religiosas están muy mal vistas y hasta perseguidas, como si en el fondo cualquier creencia del tipo que sea no fuera una secta. Hay que darse cuenta de que ni siquiera la ciencia está libre de sectarismos y partidismos, pues todo descansa siempre sobre dogmas que no van a ser verdad por el mero hecho de que nadie se atreva a cuestionarlos (pero saber que eso es así, requiere honradez y nivel cultural en cantidades ingentes).

Son innumerables las dudas y temores que nos asaltan al tratar de tomarnos en serio algo como la gnosis, porque es un cuerpo de doctrina plagado de verdades absolutas que fácilmente pueden tomarse como dogma, pero se puede y se debe tratar de comprobar su veracidad sin fanatismos, sin querer vernos subidos a toda costa en "el carro" de la salvación, sabiendo elegir por uno mismo, independizarnos de la educación que se nos dió de pequeños...

Yo diría incluso que bien vale la pena conocer la gnosis siquiera para estar en la partida, para entender lo que es la vida.

¿Sabemos lo que es? ¿A qué edad sabe uno lo que es la vida? Los viejos sabios cabalistas representaban la vida como un único escenario para dos alternativas: redención (por el sacrificio de un cordero), y expiación (soltando un cabrito en el desierto... de ahí lo de: "chivo expiatorio"). Ahí está sintetizado todo lo que la vida tiene de inevitable e incluso de brutal, junto con lo que tiene de sagrada, de sublime...

Expiar significa limpiar una culpa, arreglar un problema, ponerse en orden con la ley (la verdad).

Redención significa reconquistar el estado divino que otrora la humanidad tuvo, para el cual fue hecha (emancipación real).

He ahí el símbolo perfecto de este atolladero que llamamos vida: ¡la redención por el sacrificio y la expiación por la libertad! (puede verse en ese símbolo el fundamento de esta civilización occidental donde se sacrifica uno para lograr algo y donde el sentido -ahora desvirtuado- de vivir es: mejorar, ser feliz, etc. Es lo mismo pero en su dimensión netamente espiritual).

Sin libertad no tiene sentido vivir.

Y nosotros añadiríamos que con libertad pero ignorantes de los misterios del sexo y de sí mismos, tampoco vale la pena vivir, porque sólo nos aguarda el hastío, la desilusión, la monotonía: una existencia mecánica, indigna de eso que tenemos dentro como humanos, de eso que tiene conciencia de que es.

Lo tristísimo de estos tiempos es que la gente cree que sabe y que tiene cultura y en realidad si no saben nada de tantrismo no tienen cultura por mucho que se sientan persuadidos de tenerla: eso si que es una fatalidad.

Por eso, en libertad de toda suerte de credos y doctrinas, escuelas y sectas, desde aquí animamos a la gente a que conozca esta cultura olvidada o gnosis, y sentimos que una página como esta, donde venir a buscar de fuentes fiables la doctrina enseñada por Samael Aun Weor en su forma original, es muy necesaria, y no mucha gente está en condiciones de crearla.

Hazte un favor, querido visitante: estudia alguno de estos libros, en libertad de todo dogma o creencia (es difícil escuchar una información como esta en libertad, y más cuando uno no se conoce a sí mismo y piensa que sí, porque nuestro pasado pesa, pero con paciencia, se puede).

Uno especialmente recomendable para escépticos incorregibles, es este: El Matrimonio Perfecto. Un libro escrito originalmente en 1950, pero ampliado en 1961 para que fuese más comprensible al profano. A partir de él se fundó el Movimiento Gnóstico.

Entiende, querido visitante, que los que hacemos esta página estamos considerando que existe un camino cumplidamente explicado para convertirnos en Dioses, uno real, el cual tenemos recopilado con fidelidad de sus fuentes originales, y además te lo estamos recomendando, y al hacerlo, sabemos bien a que clase de dudas te vas a enfrentar: siempre que se pisa este terreno se echa de menos alguna evidencia o seguridad de que estamos ante la verdadera doctrina esotérica, de que el maestro al que tomamos en serio sabe en verdad de qué está hablando.

La gnosis llega a uno, y uno si la reconoce como auténtica, es porque puede, y si no puede y tampoco puede descartarla, seguramente acabará por poder reconocerla siempre que tenga plena libertad. Si le están coaccionando su libre albedrío de alguna manera, obviamente se siente presa de una secta y no llega a entender jamás la gnosis en sí: hay que saber dejar de hacer caso a los pesados que nos coaccionan nuestra libertad de pensamiento y de palabra, tan merecida como necesaria.

Compele dejar claro que Samael Aun Weor afirmó siempre ser un avatara de Ishvara (también: Isvara, Iswara, Izvara, Izmara e Ishwara, para los yoguis significa: "soberana existencia" y denota la idea de Dios individual o manifestación activa de Brahma. equivalente al Logos platónico o al Verbo cristiano).

Él así se proclamaba mientras en vida predicó estas enseñanzas, y lo confirmaba si le preguntaban: jamás lo negó ante nadie.

Uno puede considerar si creerle o no porque ya él dice que lo es.

Aparte de eso, nosotros que somos muy normales y corrientes, y que no te podemos decir que ya hemos conseguido poderes y gloria, sí que hemos comprobado que todo esto es verdad, y eso nos deja en una situación más bien desagradable: saber que es verdad, y saber que es muy difícil para uno andar este camino, que uno no quiere sacrificarse porque tiene que pasar sobre sí mismo..., ese es un dilema muy viejo en filosofía, el famoso: "ser o no ser: esa es la cuestión". Comprobar por uno mismo que Samael Aun Weor es un maestro de verdad y que su enseñanza es auténtica es cuestión de estudio y de práctica olvidando la duda, siendo como un niño, es el resultado de poner a prueba todo esto desde la fidelidad a uno mismo, no sólo es posible: es inevitable como uno esté maduro para esto.

¿Y vale la pena? Pues sí porque la alternativa cuando ya se está maduro para algo y no se hace es siempre la muerte, que en nada perjudica ni daña al conjunto de la naturaleza pero que es lamentable para uno mismo en cuanto al volumen de sufrimiento que representa para no conseguir a fin de cuentas nada de lo que al alma importa conseguir. Si una fruta está madura puede ser devorada, pero si no lo es se pudre, igual es la humanidad, de ella sólo salen almas perfectas (ángeles) o depravadas (demonios), ese es su resultado final. La fruta devorada ha pasado por un gran sacrificio de lo que ella es en aras de un fin superior, en cambio la que se pudre pasa por una en comparación lenta putrefacción que la devuelve a sus componentes elementales útiles para una mera repetición del ciclo. La naturaleza habla por todas partes y el símil es útil para entender lo que pasa con el alma humana, milenarias perfecciones han hecho falta para originar almas humanas a partir de almas elementales, y esas almas, al tiempo que van madurando van gestando su propia depravación (al hacer surgir monstruosos yoes de las indigestas experiencias vitales que luego son complicados hasta que el alma muere como tal corrompida en su propio egoismo), si llegado el punto culminante ese alma toma la vía de la regeneración, su sacrificio sirve a Dios y ella es asimilada por su real ser (“devorada por la serpiente”), realizándose con esto todas las aspiraciones íntimas, en cambio si el alma decide abandonarse al curso de la vida llega un momento en que su degeneración es tal que ni para la vida sirve, y entonces debe pasar por la lenta y dolorosa purificación de las regiones inferiores, para simplemente llegar al punto de partida. En ese sentido la gnosis es sencillamente un acto de misericordia promovido por el amor consciente de los seres que ya fueron “devorados por la serpiente”.

La oportunidad de conocer la gnosis nos llegó a nosotros por un instructor de cualquier secta gnóstica, alguien que se tomaba muy en serio la enseñanza y su misión de transmitirla a otros. Y lo normal sería que de esa manera siguiese siendo transmitido el mensaje, pero demasiadas veces, ese instructor está tan dormido como aquellos a quien pretende enseñar. Así que aunque alguien nos de a conocer la gnosis por pura solidaridad, normalmente también nos inculca sus propias equivocaciones personales. Es inevitable. Y no vale la pena combatir o discutir porque sólo por su propia reflexión llega cada cual a comprender sus errores. De hecho si nos discuten o nos intentan hacer ver un error nuestro, puede ser eso motivo más que suficiente para que jamás lo veamos por nosotros mismos y podamos tomar conciencia de nuestro error. Hay que saber ser libres, hay que saber dejar a todos el espacio que necesitamos nosotros mismos, y en todo caso, cada uno es el responsable de no dejarse arrastrar por los errores ajenos ni por los propios. El maestro Samael nunca explotó a la gente: trajo su mensaje con firmeza, pero sugiriendo y explicando siempre el motivo por el que vale la pena escuchar su mensaje.

No es lo mismo aprender de un intermediario que aprender del maestro, y menos aún aprender de los que aprendieron de otros intermediarios...

Con esto queremos decir que nada pierde en realidad el que no está en la secta, porque aquí tiene la enseñanza completa, pero hay algo más: desconfiando de intermediarios necesitábamos tener la seguridad de que el mensaje que conocimos fue el que el maestro explicó originalmente.

Eso se ha logrado.

Y después de tener esa seguridad vemos que de nada nos sirve en el fondo.

Se nos había advertido que toda búsqueda de seguridad es vana, pero sólo ahora que hemos hallado tal seguridad de contar con el mensaje en su forma original entendemos que nada hemos adelantado en el sentido de poder comprender mejor la gnosis. Perfectamente podíamos haber comprado los libros editados por ediciones gnósticas y de ahí estudiar la doctrina, pero sí hemos conseguido algo interesante: no depender de ninguna secta, no estar al antojo de los caprichos personales de ningún "tiranuelo" que ni sabe ni deja saber. No estar expuestos a censuras ni dosificaciones caprichosas de nadie. Eso es bueno, y será tan útil como a nosotros a cualquiera que quiera plantearse la gnosis, o replanteársela serenamente por su cuenta si como nosotros no ha triunfado hasta ahora pero sigue queriendo darse la oportunidad.

Aquí queda entonces -libremente accesible a todos quienes pueda interesar-, en forma gratuita, la práctica totalidad de la enseñanza del maestro; todo lo que nos ha sido posible encontrar de cuanto ha quedado grabado de su palabra y también todos sus libros (salvo uno cuya voluntad era que no se publicase abiertamente, y que no se echa de menos en un estudio descomprometido como el que se plantea aquí), junto con toda clase de pormenores que consideramos relevantes.

Desgraciadamente, al ofrecerle al visitante el fruto de tantas averiguaciones aquí recogido, nos es imposible darle otra seguridad que nuestra palabra de que esta es la versión original de la gnosis, pero se apreciará la coherencia.

Temor a ser engañados, desconfianza del buen hacer de los que nos precedieron, indecisión ante el dilema del ser o no ser que se nos plantea en la gnosis, pereza de entregarse pacientemente a la práctica de la enseñanza, codicia de poderes ocultos y de experiencia mística, fariseísmo que no deja cruzar a uno el umbral del misterio y encima lo impide a los demás... de esos ingredientes estamos hechos todos los que venimos a considerar esta enseñanza llamada GNOSIS..., pero aún con esas carencias, consideramos que el publicar esta recopilación es a la vez un derecho y un deber para con los que al igual que nosotros terminen por apreciar esta enseñanza, y con el valor añadido de tratar de privarles de nuestra propia estupidez como intermediarios si es que tal cosa es posible.

Vale la pena darse la oportunidad de estudiar alguno de estos libros, o de escuchar alguna de estas grabaciones.

A primera lectura pueden ser más asequibles los últimos libros de la lista. Más adelante, a medida que uno se las ve con la dificultad que plantea la sabiduría oculta, será interesante el estudio de las primeras obras del maestro, más aptas para quien ya sabe de sí mismo que no es una mansa oveja, y donde puede verse de dónde parte la enseñanza del maestro y como la va desarrollando y entregando primero en forma muy ambiciosa, explicando cosas que aún a los estudiosos más avezados del esoterismo les cuesta asir, y luego de forma cada vez más sintética, evitando al lector todo lo no esencial, corrigiendo errores o puntos de vista que el maestro supera a medida que anda su camino, y haciendo en definitiva todo lo que está en su mano por allanar el camino a todos, en un afán de universalización que pretende poner la sabiduría oculta al alcance de cualquier persona.

Por ahí muchos arrepentidos de la gnosis se han dado a la tarea de difamarla y hacer ver que esto es una secta sórdida y sedienta de dinero sin nada real que ofrecer, que sólo sirve para comer el coco a la gente y hacerla perder tanto el tiempo como las ganas de vivir, y lo triste del caso es que lo dicen por experiencia propia, pero lo que no entienden jamás es que está en ellos el problema y no en la gnosis. El hecho es que ellos la juzgaron y la condenaron sólo porque se vieron coaccionados, pero sin atreverse jamás a vivir la gnosis en sí en libertad ni a ponerse en el lugar de su instructor, sino ciñéndose a su burdo e incompleto entendimiento de la doctrina: Es evidente que les faltó madurez, pero ellos no lo admiten así y cargan contra ella porque ante todo se sienten dignos, consideran que merecen algo bueno, etc. y eso es dar demasiado por sentado. Lo único que demuestran es que no están preparados. Lamentablemente consiguen reproducir sus temores en otros, pero si se piensa un poco ¿qué ofrecen a cambio? El que escucha a esos arrepentidos de la gnosis que ni conocieron en verdad lo que es la gnosis ¿a qué es dirigido? Simplemente a los caminos trillados de siempre ¿en verdad se necesita que un fulano cualquiera nos encamine a lo que ya venimos cansados de soportar? ¿Que postura absurda es esa? Al tonto que los escuche estos le dicen que le han salvado de la explotación, que le han prevenido de una mentira, etc. Ese tipo de gente está causando un gran mal pero no es menos trágico el caso de quienes les toman en serio: están espantados de antemano y así es como temiendo resultan apartados del camino por estos agoreros. Sin embargo la gnosis está aquí, ofrece algo nuevo ¿te lo vas a perder lector, llegado hasta aquí, por unos fulanos que te dicen lo mismo de siempre?

Convertirse en Dioses es cosa demasiado seria, demasiado profunda, escapa de aquella cuestión de creer o dejar de creer en tal o cual cosa, o de pertenecer o no pertenecer a tal cual colectivo: es cuestión de conocer la técnica precisa y ejecutarla en forma magistral, y lo importante de poder estudiar la gnosis es que nos da esa oportunidad si es que la queremos.

Insistimos en que todo esto puede comprobarse mirando dentro de uno mismo, con la ayuda de Dios. Si a tantos desengañados les parece una mentira o se sintieron derrotados antes de empezar, y si tantos otros caen en el fanatismo y hasta en la mitomanía, estamos convencidos de que es porque creyendo sinceramente entender, no entienden.

Pensamos que tal y como está el panorama religioso actual, sin la gnosis no hay elección: todo se reduce a creer o no creer, y creer algo es mera opinión. Los grandes mercados de cuerpos y almas abogan por la creencia, quieren convencer a las masas de que sólo es posible la creencia y no la experiencia directa, las personas que tácitamente han decidido seguir el curso de la vida desean en el fondo apoyar tales tesis, y junto con las doctrinas exotericas forman esa majestuosa procesión hacia la muerte que es la vida.

Si realmente queremos aspirar a algo mejor que esa gran muerte del NO SER que estamos saboreando cada día bien merece la pena considerar qué tenemos aquí.

Francisco Caparrós Pujalte, autor de gnosis2002

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